Es aquí en donde el punto de la ética, el profesionalismo y el interés se encuentran. Muchos casos se pueden encontrar en la calle, de diversos tipos y no solo en el mundo de diseño, en todas las profesiones y sus ramas se puede ver donde alguien dice esa celebre palabra «El Cliente SIEMPRE tiene la razón» cuando no es así.

En muchas ocasiones el cliente ni siquiera sabe lo que quiere. Recurre a la ayuda, asistencia o experiencia de uno, el profesional, para satisfacer una necesidad dada por un impulso.

El Cliente SIEMPRE tiene la razón, es falso. Uno adopta esa postura ya que es uno quien se ve obligado a satisfacer esa necesidad del cliente así vaya en contra de nuestra ética y experiencia profesional, siempre aceptando el hecho de que es uno el que falla, pero no se va más allá de esa turbia cortina en la que no somos nosotros, si no ellos quienes solicitan algo que no va de la mano de nuestra experiencia, quienes estudiamos largas horas, madrugamos, vemos uno tras otro tutorial para aprender más y más sobre temas que pueden ser echados todos a la basura al momento de que aceptamos una critica de alguien que no tiene conocimiento de nuestra labor.

Tomemos de ejemplo el caso de una persona que quiere hacerse unos implantes mamarios, le dice al doctor que quiere 2000cc en cada lola. El Doctor. Ahora se debate en decirle si es contraproducente por la exageración de los implantes y que estéticamente no se vería bien, la salud del paciente puede verse perjudicada sin dejar por fuera que estaría en juego la reputación de ese doctor… o el doctor hace caso omiso y como es «el cliente quien tiene la razón» entonces le hace los implantes. Sin importar la salud del paciente, ni la reputación del doctor o muy bien le puede decir que no hará esa locura por ética profesional.

Tomemos otro caso de un Arquitecto, lo invitan a construir la primera pirámide invertida hecha con piedra caliza y mucho más grande que la gran pirámide… usando los mismo implementos y materiales que usaron los antiguos ya que el Cliente es súper fan de los egipcios… para más le dice que lo quiere «para ayer» (mendiga palabrita) El Arquitecto ahora tiene que decirle que eso es imposible usando los mismos materiales, sin contar el tamaño del proyecto… aparte que el tiempo es absurdo. Entonces sin dudarlo el Arquitecto le dice que no y el Cliente le dice que es un incompetente…

En estos 2 casos es más que obvio que el cliente no tiene la razón. El cliente es el que paga… si… pero no por eso uno deja a un lado todo los estudios y su ética profesional tan solo para darle el gusto a una persona que desconoce nuestro trabajo.
En el mundo de diseño se ven casi siempre estos casos, en la que el desconocimiento del como se hace nuestro trabajo, el uso de programas, elementos, entre otras cosas… llevan a tener esa falsa creencia de que es fácil lo que hacemos, cuando hoy en día no hay nada en lo absoluto que no fue pensado antes por un diseñador. Desde la incomodidad que produce el rojo de McDonald’s para que comas tu hamburguesa y te largues para darle espacio a otra persona que se sienta igual de incomoda y se largue para repetir el proceso hasta la seguridad y confianza que puedes sentir al ver un logo para un banco, todo fue pensando antes por un diseñador.

No me mal interpreten. Un cliente puede exigir, pero uno hace recomendaciones que pueden ser de utilidad.

Solemos tener una pinta de locos, pero somos profesionales, al igual que lo puede ser un maestro, un contador, un doctor, etc… Así como somos profesionales, contamos con una ética y una base para decirle si esta bien o no lo que desea, si esta bien o no los cambios que quiere y lo más importante de todo el costo por el trabajo.

¿Usted le diría a un Cirujano como hacer una intervención corazón abierto y le diría cuanto cobrar?

Por eso mismo que está pensando después de esa pregunta que hice es que digo… el Cliente es el que paga… pero no siempre tiene la razón.
Carlos Guzmán

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